La Dama Escondida
Te acercaste a mí muy despacio, en silencio, y yo no supe ver tu presencia aunque, bien cierto es, la presentía.Ahora, después de encender tu luz y hacerla brillar, has devuelto la orientación a mi vida. ¿Qué más puedo decir?.
Tu cuerpo circula en mí como por venas abiertas. No hay sutura que detenga a tus manos que son ciertas.
(José Antonio Ramos. Folías del Viento).

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